Septiembre 2009....




Había dejado atrás, 4 años de alegrías, sufrimientos, risas, amigas y aventuras. Una vez más, había empaquetado mi vida para comenzar de nuevo, quizás por el paso del tiempo, esta vez me costó algo más, por no decir muchísimo... Menos mal que los que me quieren me ayudaron.
Pero mi destino partía de esa gran ruptura y así, llena de fe, deje que el viento me llevara como una nube que llega y se agarra a las faldas de una montaña. Esa soy yo, esa nube, y me agarro y acaricio a esa montaña que me acoge como a una madre gigantesca que abre sus brazos para arrullar a una hija perdida...

Hace un año que empecé a escribir este blog. Hace un par de días celebre mi 31 cumpleaños.

¿Dónde se va el tiempo? Este se esconde en líneas de expresión, un par de kilos de más, o canas. Se esconde en experiencias y en la ropa que se le queda pequeña a mi hijo Kiran.

Sabemos que el mundo que conocemos está cambiando, a lo mejor algunos no quieren verlo del todo, pero lo sienten en la yema de sus dedos. Algunos tenemos algo más claro hacia dónde vamos, aunque al intentar compartirlo con los que amamos para así ponerlos sobre aviso, estos nos tachen de leer demasiada ciencia ficción. Septiembre termina y no sé qué pasara a finales de octubre, como estará el mundo o donde estaremos. Nada está claro aún.


De momento voy a seguir soñando...


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