
Los días, los meses volaron... El mar en calma se crece con la
tormenta que sacude mi cascara de nuez y me dirijo al centro del huracán
buscando una calma imaginaria, fantástica y con los minutos contados... Se han
terminado los autoengaños, las distracciones insulsas, el caminar firme pero
arrastrando un carro de cantera karmica lleno de piedras milenarias...
Tu cuerpo físico se aqueja y de repente y entras en un
hospital en ambulancia con una especie de ataque a corazón y después de muchas
pruebas te nombran una de las palabras prohibidas: Tumor... mmmmm no hay nada
que hacer contra eso... Te dejas llevar por la corriente medica con una
sonrisa, resistiendo muy mal la medicación, por algo eres muy natural, y lo
peor la cirugía y el dolor físico intenso. Te duele pero sigues sonriendo e
intentas levantar la cabeza, pero ya no puedes hacer más que esperar resultados
y no cansarte demasiado, te han abierto la cajita que guarda tu corazón... Y
sigues pensando en todo el trabajo que tienes que hacer y en la gente que te
llama para pedirte ayuda pero tu cuerpo físico ahora mismo necesita un descanso
y aun así te sientes culpable y frustrada, tenía tantos planes...
Tiempo... Vamos a dejar que amaine la tormenta aquí dentro
de mi ojo de huracán, luego ya veremos a orillas de que tierra lejana me llevan
estas aguas revueltas...
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